dissabte, 11 de juliol del 2015

Hoy escribo de forma lúdica (bueno las entradas anteriores también, pero con la presión de que la coherencia no se desvaneciera en lo personal. Y se ajustarán a lo pedido específicamente)

Hoy es sábado y puede parecer un día cualquiera, un sábado cualquiera. Pues no, hoy es un sábado lleno de luz, brillantina, colores y mil florituras cursis que os podáis imaginar, y con la mejor razón: porque sí.

Si tuviera que analizar los sábados de los últimos tiempos vividos, no podría decir que fueran nefastos pero no tenían ese fulgor que les da tu Sonrisa.

Así es, navegantes si hay algo en vuestra vida que hace que no podáis dejar de sonreír por dentro y fuera, exportarlo siempre. Llevarlo entrelazado en vuestras manos, en vuestro pelo, dentro de los bolsillos y cuando una situación empiece apoderarse de vuestra benevolencia, amabilidad, asertividad, complicidad, comprensión, indulgencia, tolerancia, empatía usarlo como remedio y regalar a la contrariedad la mejor de vuestra sonrisa, medicina imparable, potente la que más, para resolver el conflicto más encarnado.
Gracias mil doy por tener este antídoto a mi lado, no me niegues jamás tu resplandeciente Sonrisa.

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